El lado oscuro de los nativos de Sagitario

El lado oscuro de los nativos de Sagitario

Actitudes y reservas del sagitariano astralmente débil

Santurrón, gazmoño o supersticioso hasta extremos patológicos. Dado a asumir actitudes proféticas.
Su virtud más notoria se ve impulsada al polo opuesto, el de la hipocresía y el disimulo. Debe señalarse que cuando se trata de personas que tienen responsabilidad moral sobre otras, estos tres primeros puntos negativos pueden causar estragos.

Tal sería el riesgo, por ejemplo, en el caso de los clérigos que en el tono de su voz permitan que se transparente una condición maquinal, sin interés, pues con ello inducen a sus feligreses a sentirse ridículos, burlados, decepcionados. Es preciso que la fe vaya siempre enmarcada por la expresión sincera.

Sofista, distorsionador de la verdad, inductor al error con propósitos de manipulación.
La envidia, su pasión más destructiva, cobra dimensiones de enfermedad grave capaz de postrarlo y arruinar su vida. Necesita de las reuniones sociales para alimentar su ego.

Actitudes y reservas del sagitariano negativo de nivel cultural bajo

Fanfarrón, arbitrario, impositivo, dictatorial. Presuntuoso, arrogante y manipulador.
Fanático deportivo, lleva el desorden a las canchas o a las tribunas de espectadores e inquieta a sus compañeros de trabajo y a sus superiores jerárquicos, plantando constantes situaciones de conflicto u obstaculizando el curso de las labores con planteamientos pretendidamente revolucionarios.

Fantasioso, impaciente y susceptible, se incomoda por nimiedades y puede llegar a resultar escandaloso y violento, sobre todo en el medio familiar, sometiendo a su cónyuge a una condición de franca desventaja. Intelecto incapaz de sobrepasar los temas deportivos y el comentario sobre su vida social.

Tendencia a imponer su opinión sobre la de los demás a fuerza de interrumpirles mientras hablan e impedirles exponer sus ideas. La envidia es también una enfermedad grave para el sagitariano menos culto, capaz de inducirlo a la violencia y arruinar su vida. Insolente e irritable, con excesiva frecuencia tratará de salir al paso de los acontecimientos con una fuerte carga de agresividad. Las confrontaciones en que se ve envuelto y su falta de tacto para solventarlas resultan luego difícilmente reparables.

A las sagitarianas negativas suele reprochárseles una excesiva inconformidad ante todo y ante todos, llegando con frecuencia a la crítica injusta o a los comentarios innecesariamente hirientes, además de risas, tonos y maneras desafiantes, en la seguridad de que nadie se atreverá a afrontar el escándalo de discutir con ellas.

Licencioso y sensual, no dudará en burlar a quien pueda satisfacerle. Incapaz de someterse a los dictámenes que impone el triunfo en cualquier disciplina, ya sea deportiva o de trabajo, confiará al azar el éxito de su vida, pudiendo llegar fácilmente a convertirse en jugador empedernido.

Actitudes y reservas del sagitariano negativo de nivel cultural medio-alto

Despilfarrador, ostentador. Representante habitual de los roles de deslumbrador, entregado a la vida social o erudito. Fanático religioso. De esta debilidad del signo los ejemplos son muy abundantes, pero ninguno tan presente y tan asombroso por su brutalidad como el de la Inquisición, producto de la influencia oscura del signo en la sagitariana España. Y es que, como ya hemos indicado, tanto hombres como naciones reciben la carga de lo positivo y de lo negativo de los astros que les corresponden.

Marcada inclinación a las preocupaciones. Así, cualquier cosa le pondrá en tensión y le atormentará.
La envidia, su pasión más destructiva, cobra dimensiones de enfermedad grave capaz de postrarlo y arruinar su vida.
Siente insuperable desagrado ante el pensamiento o el trabajo científico exacto, pero teme que esto se haga evidente.
Dirigido ya hacia lo más negro de su personalidad, hará también de la franqueza un instrumento punzante para herir a los que le han irritado.

Tendencia a explotar a cuantos se le relacionan en niveles subordinados y a eludir pagos e impuestos, sin sentir que está haciendo algo punible, sino comportándose como ha de hacerse para triunfar en los negocios. Este espíritu materialista es la otra cara del impulso natural de Sagitario a la filantropía.

El sagitariano mal aspectado pierde el sentido de la ecuanimidad, pasando a lo desproporcionado con extrema facilidad. Bastará una mínima contrariedad para que se encienda e intente herir blandiendo la espada de su franqueza más descarnada, de la cual ya podrá pasar insensiblemente a la injuria.

Fácilmente recurre a hacer múltiples promesas sin el menor propósito de cumplirlas y contrae todo tipo de compromisos que no piensa observar, en sus intentos por salir de los problemas que le inquietan en el momento, consiguiendo así sólo comprometerse más. Tiende a imponer su opinión sobre la de los demás a fuerza de interrumpirles mientras hablan e impedirles exponer sus ideas. Aguda tendencia a la exageración.

Se reprocha a las sagitarianas negativas su propensión al desdén como recursos contra las situaciones o las personas ante las que se sienten incapaces de destacar.
Propensión a las enfermedades imaginarias y a las preocupaciones. Inclinación muy poderosa hada el juego de azar, con todos los extremos a que este hábito conduce.