Relación entre Sagitario y Capricornio

Parece haber acuerdo unánime entre los astrólogos sobre el hecho de que esta es la menos propicia de las relaciones zodiacales, debido a que Júpiter y Saturno, planeta de Capricornio, son antagónicos y, como tales, coinciden en múltiples aspectos, como es el de prohijar patriarcas y matriarcas.

Pero Sagitario, en cuya meta está la majestad que tal posición significa en la familia y en el medio en que se vive, no considera que Capricornio merezca tal distinción. Y envidia su especialísima condición, propia de la majestad que emana de la vejez.

En efecto, Capricornio es el signo de lo viejo. El último de los planetas lo ha designado como el último de los representantes de la carnalidad humana. Y mantiene un arquetipo también centáurico: es don Quijote en la misma medida en que Sagitario es presentado por el Cid. Así pues, no será difícil imaginar los desacuerdos que podrían darse entre uno y otro, pese a que ambos son venerables y uno y otro son inconcebibles sin su caballo y su espíritu aventurero, pero… en fin, son irreconciliables.

Y lo serán incluso entre nativos jóvenes (la edad astral no se muestra en el cuerpo, por supuesto, sino en el ritmo vital que se despliega), pues se encontrarán con que, por razones para ellos inexplicables, no acaban de encontrarse bien juntos. No lo bastante, al menos, como para emprender juntos ninguna aventura, sea del carácter que fuere.

Sagitario y Capricornio como amigos

Con lo anterior queda expresada ya la dificultad para que Sagitario y Capricornio vayan mucho más allá de la simple relación de conocidos, vecinos o compañeros de trabajo. Podrán incluso disfrutar juntos en una celebración entre colegas, pero no se apartarán de los demás par seguir juntos la juerga, como tanto suele gustar a Capricornio.

De hecho, para que una amistad merezca la atención y el cultivo de Capricornio, debe significar algo más que el gusto que se deriva de la compañía.

Los capricornianos jamás consiguen abandonar por completo el interés materialista, el mismo que está en sus miras al enfocar toda relación, debiendo encontrar en todo un aliciente, una recompensa añadida, pues de otra manera no considerarán que ninguna tenga un valor especial. Por tanto, sus amigos deben ofrecerles por lo menos una posibilidad de estatus social para contar con su atención y cuidados.

Sagitario y Capricornio como amantes

El centauro no confía en la cabra con cuerpo de cola. Es una personalidad demasiado monolítica, demasiado fría hasta cuando pretende mostrarse cálida o incluso ardiente.

En el aspecto físico todo marchará inspiradoramente. Quizá incluso saliéndose de lo ortodoxo, por obra del capricho capricorniano. Pero incluso en este aspecto de la vida los sagitarianos actúan por placer, en tanto que los capricornianos no alcanzan a desprenderse de la tendencia a considerar que si la persona con la que están carece de posibilidades para hacerles progresar de cualquier manera, estarán derrochando tiempo y posibilidades.

Sagitario y Capricornio como socios

No duda el sagitariano que los capricornianos sean trabajadores tenaces, disciplinados. De hecho son los que han dado esa imagen a los modernos ejecutivos. Pero, desde el punto de vista del centauro, carecen del sentido de la aventura y les falta visión, ya que ni siquiera tienen amplitud de miras.

Simplemente están al acecho de lo que el mercado requiere y saltan para ser los primeros en armar cadenas que transporten esos bienes hasta las manos de quienes los reclamen, a la vez que astutamente están luchando por aumentar el número de los que piden ese artículo. Todo de manera mecánica, insensible, sin calor humano.

Desde el punto de vista capricorniano, al Sagitario le falta conciencia de la estructura; sentido de la oportunidad y capacidad para adaptarse al turno de las pulsaciones del mercado, dejándose llevar por la impaciencia. Se imagina el centauro que puede emprender cualquier negocio confiando sólo en su capacidad de improvisación y en sus dotes como vendedor, razonando con la engañosa regla de tres que plantea «esto quiere la gente, pues esto es lo que le vendo», con lo cual se verá obligado a aprender de la manera más dura.

De hecho, la sociedad será muy difícil. Y si estos dos caracteres trabajan juntos, será estando uno a las órdenes del otro, en términos de patrón y empleado.

Sagitario y Capricornio como matrimonio

Si ha de durar, este matrimonio deberá estar cimentado en más intereses que los del amor. En el transcurso de sus días se efectuará un intercambio de la rica afectividad y del saber hacer de Sagitario, por la sabiduría organizativa y el apego disciplinado a un propósito, característicos de Capricornio.

Por otra parte, hay que señalar la extraña deficiencia de los capricornianos, que acaban viéndose imposibilitados para manifestar sus sentimientos amorosos, tanto al cónyuge como a los hijos, esperando que ellos simplemente los den por existentes. Esto significa que la vida matrimonial de esta pareja, por lo menos, no estará llena de romanticismo, aunque no habrá limitaciones para el sentido práctico del sagitariano, cuyo ingenio le permitirá hallar diversas compensaciones.